Pertenecí al movimiento estudiantil del 2007, en aquel tiempo me hice cargo junto a un compañero de la organización de los testigos de mesa estudiantiles para los municipios foráneos del estado Lara, es decir, todos los municipios diferentes a Iribarren. La estrategia era cubrir los déficits, mandar jóvenes a donde los partidos políticos no tenían testigos, en los lugares más apartados; la disposición estaba, las ganas de trabajar y la colaboración de muchos que querían impedir la reforma constitucional; lo que terminó resultando en la primera gran victoria de la oposición sobre el régimen.
Muchas anécdotas vienen a mi mente, pero una muy particular a propósito de los resultados del plebiscito reciente. Un muy querido amigo, estudiante de medicina, le tocó ir a un centro de votación a seis horas de camino desde Barquisimeto, uno de los más apartados; al llegar, la presidenta de mesa se sorprendió diciéndole:
-Primera vez que viene un testigo de la oposición.
Pero fue recibido. Cabe destacar que todos los miembros de mesa estaban identificados con el oficialismo, con sus símbolos y con publicidad dentro del área de votación, mi amigo denunció esto, pero le dijeron que eso era normal, que él podía usar también su identificación. Él se mantuvo neutral.
Luego de abierto el centro, comenzaron a llegar votantes traídos en camiones de plataforma, mi amigo me cuenta que le llamó la atención la actitud de las personas, divagaban viendo a todos lados, inseguros, sin tener idea de qué exactamente harían allí. Él vio cómo fueron colocados en fila e instruídos para votar "por Chavez", aunque si alguno recuerda, las votaciones por la reforma constitucional eran "Sí" o "No". Mi amigo me mencionó que casi todos los votantes eran analfabetas, fueron asistidos por los mismos miembros de mesa oficialistas que iban con ellos y les marcaban su voto, mientras las personas se mantenían con una mirada de incertidumbre durante todo el proceso, esto sucedió inclusive con los que sabían leer.
Todo esto, contrario a lo que la mayoría se imagina, se llevaba a cabo con un aire ameno, de cordialidad, como niños que no saben lo que hacen, bajo la mirada atónita de nuestro testigo estudiantil. Una vez pasó el primer lote, mi amigo comienza a conversar con la agradable miembro de mesa, la que recibía incrédula la información de que estaba incurriendo en delitos electorales. Luego de algunos minutos, deciden que él asistiría a la mitad y ella a la otra mitad, bajo el mismo esquema "normal".
Cuando llegó el segundo grupo, nuestro testigo comienza a explicarles que no es una elección presidencial, sino una reforma a la constitución y que las opciones eran "Sí" o "No", algunos entonces preguntaron qué apoyaba el movimiento estudiantil, muy sonado en aquel año y sorprendentemente surgieron unos cuantos "No", favorables a la oposición.
Luego de algo de confianza y entre ratos de ocio en el centro de votación, surge el debate sobre las razones para apoyar o no la reforma, cada uno expuso sus razones. Los miembros de mesa escuchaban con atención al estudiante de medicina y escondían torpemente su sorpresa a algunas consideraciones; al llegar el mediodía, ya la principal, la presidenta de mesa, y el resto de los miembros estaban convencidos de que el "No" era la mejor opción. Sin embargo ella refirió tener un compromiso con su partido. Después de esto, los votantes de la tarde, tras recibir ambas inducciones resultó una distribución aproximada de 50% Sí y 50% No.
Una vez finalizada la jornada, con un 25% de participación del padrón, la presidenta de mesa procedió entonces a iniciar las votaciones, uno a uno, siguiendo el cuaderno electoral, por el resto de los habitantes que no se habían presentado. Fue detenida enfáticamente por nuestro testigo, a lo que ella respondió:
-Pero eso es lo que se hace siempre, para garantizar su derecho a votar, es que ellos no lograron llegar.
El testigo estudiante refirió que esto alteraría los resultados, que no arrojaría la verdad sobre cuánta gente apoya cada opción. Fue difícil hacerles comprender y luego de disertar, los miembros de mesa aceptaron distribuir el resto de los votos a la mitad, "para que la mesa pudiera cerrar" con la garantía del 100% de participación según su lógica.
El análisis de los detalles de la historia lo dejo a la libertad del lector, continuando con lo siguiente:
Desde el 2007 el padrón electoral ha crecido bárbaramente, en un comportamiento estadístico anormal que no sigue el patrón de crecimiento poblacional. La cantidad de mesas foráneas se ha multiplicado y los niveles de participación en estas mesas son cercanos al 100%. El número de denuncias sobre delitos electorales, coerción y amenazas, son cada vez mayores. Los datos del último censo poblacional todavía se mantienen en secreto, tanto, que se dificulta el trabajo estadístico normal en el país. Las irregularidades demostradas del padrón cada vez son mayores.
Todo esto nos dice que aún con las trabas impuestas, los resultados de la consulta popular del 16J son más representativos que cualquier otro proceso pasado llevado a cabo por el actual CNE, y que no podemos esperar la participación de los millones de votos fantasmas que han mantenido al régimen en el poder hasta ahora. Su fallo de cálculo, a pesar de estas fechorías, los deja en evidencia en las pasadas elecciones parlamentarias: somos una mayoría abrumadora, superando inclusive su trampa.
Hoy mi amigo y yo, ya nos graduamos de médicos, ambos fuimos parte de Centros de Estudiantes de nuestro Decanato de Ciencias de la Salud de la UCLA y vivimos los efectos de estar en el mundo político, donde la mentira y la difamación son la regla; pero orgullosos de haber brindado nuestro servicio para el bien social cuando correspondió, como miles de otros estudiantes.
Por último quiero agregar, a mi parecer, la conciencia venezolana siempre ha sido mayoritariamente buena, sólo le hace falta esa voz que se acerque al más recóndito lugar, a llevar un poquito de luz donde otros han querido sembrar oscuridad. Pronto saldremos de las sombras.
Guillermo Bervíns
17/07/17