Hoy escuché a mi amigo Samir decir que prefería hacer dos días de cola bajo la lluvia antes de comprar a un bachaquero, me dejó pensativo y comencé a investigar sobre los mercados con precios regulados, lo primero que recordé es la insistencia del gobierno actual en culpar a otros del desabastecimiento.
Lo que vive Venezuela lo han vivido ya muchos países en la historia, los gobiernos que por razón social han intentado colocar un sistema de regulación de precios se han topado siempre con la aparición de mercados paralelos con precios paralelos, estos siempre se han llamado mercados negros y no como este gobierno se empeña en llamarlos. Los mercados negros aparecieron en Alemania, China, Inglaterra, entre otros países que en algún momento controlaron la economía, el problema radica cuando el precio establecido por la ley es más bajo que el que calcula el empresario y los distribuidores para una ganancia razonable, entonces la producción comienza a mermar por un poco estímulo para el desarrollo económico, nadie desea tener una empresa que genere pérdidas, o bien, los productos comienzan a desaparecer por un tan bajo valor desajustado de la realidad, en la mayoría de los casos, ambas cosas suceden.
Ahora bien, en un mercado de libre competencia, el precio lo establece la demanda y oferta, que bajo buenas condiciones para el desarrollo económico, terminan bajando por una oferta elevada de muchas empresas produciendo, pero en una economía controlada, se dan las condiciones para que haya escasez. Aquí el gobierno establece precios bajos, acorde al salario también bajo que él mismo establece para los ciudadanos, insistiendo en crear una especie de realidad económica paralela que no existe, porque la verdad es que el sueldo mínimo en Venezuela es el más bajo del mundo, y esto lo establece el dólar al que naturalmente tenemos acceso, no el limitado al que unos pocos tienen acceso (controlado por el mismo gobierno).
Podríamos preguntarnos cuando no alcanza el dinero si el problema es que en realidad los precios están muy altos o el salario es muy bajo, las dos cosas son dictadas por el gobierno, pero cuando vemos otros productos no regulados, la diferencia es ridículamente alta. La verdad es que cuando compras a precio regulado, en los lugares que el gobierno ha decidido favorecer, en las condiciones que él ha creado, estás acoplado a esta roja realidad paralela, quizá porque no tenemos más alternativa, pero lo que con urgencia necesitamos es establecer condiciones para que las empresas comiencen a producir, subir los sueldos, hacer que los asalariados dependan cada vez menos del estado, aumentar el flujo de dinero en nuestro país y dejar que los precios se establezcan por libre competencia en la abundancia de la productividad, lejos de un estado paternalista que todo lo quiere controlar y cerca de uno que incentive la armonía económica.
Está de más decir que necesitamos salir a votar el seis de diciembre para que estos cambios comiencen a darse, pero el primer cambio lo debemos dar cada uno de nosotros entendiendo cuál es el modelo económico que realmente nos favorece y quiénes son los verdaderamente responsables de establecerlo.
Guillermo Bervíns
13-08-15