En ocasión de la inminente conclusión del juicio a Leopoldo López, escuchamos muy diversas hipótesis: inocencia, casa por cárcel, libertad con inhabilitación política, condena de 10 años, 8, 14, y pare usted de contar.
Pero hay algo que es común en todas las opiniones: cuando mencionan a quien toma la decisión, no nombran a la "jueza", nombran al presidente o a su mano derecha (aunque algunos opinan que es viceversa).
Es decir, todos dan por sentado que quien toma la decisión de la condena y también dice qué día y a qué hora se dicta, no es la "jueza", es Nicolás y/o Diosdado; lo único que varía es el orden de jerarquía. Para algunos quien verdaderamente manda es Cabello.
Que si les conviene soltarlo, que si lo sueltan no podrían justificar el año y medio que estuvo detenido, que la condena será de 10 años y después de las elecciones tendrá libertad condicional,...
Lo cierto es que todos sabemos y, lo que es peor, nos parece normal, que hay una mano que administra la "justicia" de acuerdo a su interés y a su real saber y entender.
Es decir, la justicia verdadera desapareció en nuestras narices; lo que ciertamente es normal... en dictadura.
Rómulo Bervins
Sept/2015.
Sept/2015.