Reflexiones

Estos últimos dias han estado plagados de noticias. Grandes titulares por diferentes medios, han llegado a distraernos de nuestra cotidianidad. La visita del papa Francisco a Cuba y Usa, sus intervenciones en el Congreso de los Estados Unidos y en la ONU, el eclipse lunar, el descubrimiento de agua en estado líquido en Marte, en fin, muchos sucesos y fenómenos importantes, extraños, únicos, que por supuesto nos colocan en una situación de no caer en cuenta de que a lo interno seguimos mal y vamos para peor.

La escasez cada vez más aguda, la inflación avanzando más rapido, los precios de los productos que se consiguen ya no nos asombran y hasta llegamos a sentir satisfacción cuando encontramos algún producto, escaso días atrás, con un precio 50 % más alto que la quincena anterior. Ni qué decir de la inseguridad y la alta criminalidad. Un caso reciente hace olvidar otro que ocurrió 5 días antes. Un hecho de sangre que enluta a algún hogar, pasa al olvido en pocos días. 

Lo peor de todo es que nos estamos acostumbrando a todos esos males y no reaccionamos. Para comprobar esto que digo, sólo basta con analizar el caso del racionamiento de la energía eléctrica. 

Hace mucho tiempo, cuando éramos felices y no lo sabíamos, ocurría un apagón y el mismo se convertía en un hecho noticioso que ocupaba las primeras páginas de los periódicos. Hoy nos encontramos en una situacion en la que decimos "por mi casa se va la luz lunes, miércoles y viernes", "a mi familia que vive en tal sector le toca martes y jueves". En otras palabras, lo que antes era extraordinario, lamentablemente hoy es algo hasta normal. Y repito, nos estamos acostumbrando, es como si estuviésemos siendo domesticados. 

No reaccionamos, no protestamos.

Estamos como en un estado de inercia.

Quiero pensar que esto va a cambiar, tengo esperanza de que en algún momento vamos a decir basta, que estamos acopiando fuerzas para dar ese paso por el cambio.
Espero que la fecha de ese "basta" sea el 06 de diciembre.

José Gregorio Duque
30-09-15